David Mazzucchelli no es ningún novato en esto del cómic, es el dibujante de grandes obras del cómic como son el Daredevil Born Again o el Batman año cero. Con esta premisa se esperaba mucho de su nueva obra, esta vez en solitario, incluso se pretendía o esperaba que fuera uno de los grandes hitos del noveno arte. Pero Mazzucchelli, a mi parecer muy inteligentemente, baja el balón a tierra y plantea una obra ligera en cuanto a contenido pero de una densidad formal abrumadora.

Creo que el autor acierta con su premisa ya que por muy buen sabor de boca que nos hayan dejado sus anteriores incursiones en el medio, estas han sido como dibujante no como guionista. Entiendo que comprende sus propias limitaciones y hace lo que quiere hacer, que no es mas que hacer un estudio que ahonda en las posibilidades expresivas del medio, sin innovar, pero dando todo un recital de como narrar a través de las viñetas y poniendo en juego una cantidad inmensa de recursos narrativos.

Y hay que ver que bien lo hace. Lo primero que sorprende es el estilo simplista de su dibujo, basado en lineas en las que casi no se trabaja la profundidad y el uso de una paleta, en casi toda la obra, de tres colores con la que se ayuda a dar tono a los personajes representando el estado anímico de estos. Es sorprendente conociendo las obras mas importantes del autor que se basan en un dibujo muy denso, complejo y de corte muy realista que choca con las formas casi abstractas que presenta en la obra que nos ocupa.

El juego de simbolismo no acaba ahí, el uso de distintas rotulaciones para cada personaje e incluso cuando el tono de la conversación es distinto al normal, el uso de distintas viñetas o composiciones de pagina para expresar recuerdos, experiencias o puntos de vista “actuales” al relato, la descomposición de las formas del personaje cuando este se desnuda o se encuentra emocionalmente vulnerable, el uso de metáforas representativas de los asistentes a la reunión donde Asterios conoce a Hanna o el tratamiento del color durante toda la obra para enfatizar la expresividad de esta.

En definitiva una obra en la que cada lectura es un descubrir de nuevas sensaciones derivadas del rico, riquisimo, estilismo formal que despliega el dibujante durante las mas de doscientas paginas de esta. Gracias a esto se puede pasar por alto un guión algo flojo en el que el autor pone mucho de si, explorando la dualidad del hombre/artista representándose a través del hermano no nato del protagonista y donde se intuyen muchas situaciones propias de la vida de este en la que se desnuda ante el lector. Pero en la que no llega a profundizar de forma decidida quedando a la postre pobre en contenido, pese a una cantidad casi desmesurada de ideas y referencias con las que se salpica todo el cómic.

Aun así para mi ha sido una de las mejores obras que he leído en los últimos tiempo, fresca y compleja, que no pretende engañar a nadie. Es lo que es, una exposición y estudio de los recursos narrativos de la llamada “novela gráfica” en la que el autor se muestra valiente y vierte mucho trabajo en el, siendo esto un valor añadido que a mi entender debe valorarse en lo que vale.

Anuncios